En el Qur'an se dice que Dios alentó al interior del ser humano su espíritu, y también se dice que Dios hizo al ser humano en la proporción más hermosa, de acuerdo con el modelo más hermoso; de modo que somos creados con este potencial maravilloso y hermoso, y lo que necesitamos más que nada, es el conocimiento de cómo volvernos seres humanos.
Desde el punto de vista del sufismo, es esencial para ser un ser humano, que recordemos a nuestra fuente, de que con cada paso que demos, con cada respiración mantengamos un contacto consciente con la Fuente de vida. Esto es lo que se llama zikr o remembranza de Dios; pero el ser humano puede estar consciente en todo momento de la verdad esencial, de la existencia, de que todos existimos en Dios, de que recibimos nuestro ser de Dios. De que, esencialmente, el ser
humano no es nada; esta gran obra maravillosa, perfecta que es el ser humano es nada más que un espejo de las cualidades de Dios. De que nuestro amor es una cualidad que viene desde la Fuente Divina y que es reflejada a través del corazón humano, de que nuestra percepción, nuestra conciencia son atributos Divinos que han sido prestados al ser humano. Incluso cualidades como nuestra paciencia, nuestra capacidad de perdón, nuestra generosidad, son cualidades Divinas reflejadas a través nuestro. No somos el origen de nada de eso, sino que reflejamos estas hermosas cualidades de la Fuente Divina, y nuestro trabajo consiste en pulir el espejo del corazón de la herrumbre que lo cubre.
Mohammed dijo: hay un pulimento para cada cosa, y el pulimento para el corazón es la remembranza de Dios. También se dice en el Qur'an, y tal vez este es uno de los versos más importantes en todo el libro en verdad, en la remembranza de Dios, los corazones encuentran
la paz. Se dice que el corazón humano es creado como un ente inquieto siempre en la búsqueda de un objeto que amar, y el remedio para esta inquietud es justamente zikr Al-lah, la remembranza de Dios. Cuando hablamos de remembranza de Dios, no estamos hablando fundamentalmente de pensar en Dios; estamos hablando de un estado de presencia alerta; de presencia despierta, en la cual el ser humano percibe y siente su contacto con el campo de esa Presencia infinita, de que Dios es esa totalidad, y de que cuando abrimos nuestro corazón a esa Totalidad, la percibimos como un todo y formamos parte de ese todo. De modo que esa es la esencia de la practica sufi, eso es lo que
tratamos de hacer con cada respiración, con cada paso.
No se trata de alcanzar ni lograr estados de conciencia alta, de alta energía "aunque estos sí se logran" no se trata de alcanzar esa excitación o esos estados elevados per se. Es posible para el ser
humano, a través de varias prácticas, llegar a estados de energía altos de un nivel cósmico, pero esto se considera incompleto dentro del sufismo. Toda esta búsqueda de iluminación y de logros de estados altos de conciencia, la podemos llamar una categoría de iluminación. Pero el sufi está buscando más que la iluminación. ¿Qué podría haber mas allá de la iluminación? La madurez, la madurez del ser humano, la forma en que vivimos nuestra vida, la forma en que llevamos nuestras relaciones, la forma en que traemos esa remembranza de Dios a cada detalle de nuestra vida, en cada una de nuestras actividades.
Durante catorce siglos, desde la época de Mohammed, el sufismo ha sido una espiritualidad integrada. Una espiritualidad en la cual los logros espirituales más elevados se alcanzan junto con una vida práctica, a menudo dentro del matrimonio, una vida dentro de la comunidad y una vida de servicio.
En estos tiempos, dentro de la historia humana, hay mayor conciencia que antes de que sea posible traer ese estado de conciencia de los místicos a nuestra vida diaria. De que el estado de los místicos no es exclusivo ni primariamente para los monjes o los yoguis o para la gente que se va a vivir a la punta de los cerros o para los ascetas, sino que ese estado se puede traer y llevar a la vida diaria de todas las personas, y es ahí donde creo que reside la fuerza de la Tradición sufi.
Es una espiritualidad relacional. El sufismo no se practica en forma individual, sino en una especie
de familia o comunidad espiritual; no es un culto alejado de la sociedad, sino que es un trabajo que se hace en grupo, en una comunidad espiritual que requiere de cierto tiempo en conjunto sin alejarnos de nuestras familias, de nuestras vidas normales y de nuestro trabajo.
Tenemos una familia de amigos espirituales, amantes de Dios, quienes nos inspiramos unos a otros, y a la vez actuamos como espejos unos a otros. Los sufis a veces llaman a esto la escuela del amor. De hecho, toda la vida se considera que es una escuela de amor, puesto que es el amor lo que nos trajo acá, y el amor es lo único que realmente vinimos a aprender. Sería muy difícil aprender ese amor por nuestra cuenta, en forma individual.
El grupo espiritual, el grupo sufi, o la familia espiritual habitualmente existe, porque hay una o dos personas que han alcanzado un nivel de un grado de madurez dentro de este camino.
Rumi dice: observen como la lana en manos de una tejedora inteligente se transforma en una alfombra hermosa; observen cómo la tierra en manos de --y a través del intelecto de-- un arquitecto se puede transformar en un palacio hermoso. ¿Acaso debería sorprendernos lo
que podría resultar de un ser humano que está en manos de un maestro del amor?