SOCIEDAD THRESHOLD MÉXICO
Orden Sufi Mevlevi

El camino

y el trabajo de la consumación

 

Kabir Helminski al-Mevlevi

Traducido al español por Gastón Fontaine y Patzia González-Baz

Si llegaras a un cruce de caminos y los letreros indicaran: "Este camino lleva a la Vida," y "Este camino lleva a Dios," ¿cuál de los dos elegirías?

        ¿Cuántas generaciones de gente honesta ha sufrido por este dilema aparente, creyendo que el camino hacia la "realidad Divina" tiene dirección opuesta a la de la vida humana? ¿Cuántas personas han desarrollado una patología psico-espiritual al tomar el camino que se aleja de la vida, que se aleja de su propia humanidad?

        ¿Podemos imaginar una espiritualidad que integre el logro espiritual más alto con una vida humana plenamente vivida? ¿Será posible que la realización de lo Divino sea la realización de una humanidad completa?

       

Mi vida ha sido una búsqueda, no de una religión, sino de la Realidad; no de un “ismo”, sino de la Verdad. Si hablo de Sufismo, es porque creo que tiene algo que ofrecer en nuestra situación humana contemporánea. No obstante, aunque hablo del Sufismo como un ejemplo de una espiritualidad completa, no puedo señalar muchos lugares en el mundo Occidental donde se haya realizado esta espiritualidad completa. Dicho de otra manera, puede que no sea sencillo encontrar un grupo Sufi local. Puede ser necesario construir lo que describo desde los cimientos, en tu propio terreno. Mi descripción puede corresponder más a una visión que a una realidad, de menos en nuestro mundo moderno. Y, sin embargo, puede que sea mayor la esperanza de un Sufismo puro y completo aquí y ahora, más que en otros lados del mundo.

        El Sufismo esencial no es ni un culto exótico, ni una especialización estrecha para un temperamento determinado; es un proceso para recuperar la norma humana y alcanzar nuestra total humanidad; describe una manera de desarrollar las facultades sutiles de la mente y de incrementar nuestra capacidad de amar.

Lo que hace al Sufismo -para quienes así lo estiman- tan importante hoy, es que permite la transformación espiritual en forma natural, sin negar nuestra naturaleza humana básica. En el Sufismo, lo moral y lo material, lo espiritual y lo práctico están integrados a una forma humana de vida. La mayor parte de los problemas espirituales que encontramos en nuestra era y nuestra cultura ya han sido explorados, si no resueltos, en la tradición Sufi. El Sufismo tiene algo que aportar al mundo moderno, algo que –si es recibido adecuadamente—puede ayudar a revivir a nuestra humanidad enferma.

La cultura moderna rinde un homenaje artificioso a la persona individual como centro de preocupación, pero el individuo sobre el cual se basa no es más que una caricatura fragmentada y parcial del ser humano tal como lo entienden las grandes tradiciones sagradas. Es un ser cuya naturaleza humana está siendo destruida por una maquinaria de consumo materialista. Es un ser crecientemente envenenado, cercenado de su propia fuente esencial de curación; un ser divorciado de lo sagrado que vive primordialmente para satisfacer sus deseos propios y distorsionados.

 

 

La experiencia interna informada por la Revelación

 

El Camino del Sufismo tiene una dimensión teórica y una fenomenológica. En su dimensión fenomenológica, involucra un proceso de verificación interno o empirismo espiritual que guía a través de experiencias y estados específicos. Su dimensión teórica está fundamentada en el Qur’an y la comprensión de la Revelación dentro de un linaje amplio de seres humanos iluminados o completos. Los musulmanes creen que el Qur’an es una revelación hecha por la Inteligencia Compasiva del Universo al Profeta Muhammad. El Sufismo es guiado por una comprensión de esta Revelación, que no sólo es mística, sino práctica y ofrece un modelo para una vida humana madura. En Occidente éste puede ser su aspecto menos comprendido -especialmente hoy en día, cuando la cultura secular liberal no ofrece ningún sistema de valores en particular, aparte de la tolerancia basada en la relatividad de todo sistema de valores.

En Occidente, a veces el Sufismo ha sido puesto fuera de contexto y comprendido sólo superficialmente en términos de métodos y técnicas, ideas, ceremonias y estados. Otras tradiciones sagradas han seguido una suerte similar. El Budismo, por ejemplo, a menudo ha sido reducido a una técnica de meditación, mientras el Noble Camino de Ocho Etapas (la dimensión ética del Budismo) ha quedado en segundo plano. Si el Sufismo es entendido como un Sistema de técnicas para engendrar estados de éxtasis, se le comprende sólo muy parcialmente. No podemos sustraer el fuego, debemos entrar en él.

El Sufismo consiste tanto de esencia como de forma. Su esencia es un estado de mente amorosa, esta mente iluminada y amorosa se apoya en –y es apoyada por—una forma de vida integral, que es su forma. El Sufismo clásico involucra una forma de vida que incluye disciplinas regulares como la ablución, la oración y el ayuno sistemáticos, así como el cultivo de cualidades que considera normativos para la vida humana como por ejemplo: afecto, gentileza, paciencia, generosidad, hospitalidad, sobriedad, modestia, inteligencia, percepción mediante el corazón y autodisciplina, Las prácticas disociadas de este contexto son -en el mejor de los casos- incompletas, mientras que en el peor de los casos pueden contribuir a la enfermedad más que a la cura de la misma, e incrementar la adicción original al "yo".

Necesitamos un programa de recuperación espiritual para aquellos adictos al ser separado. Es posible, teóricamente, superar dicha adicción sin programas de apoyo, pero es fácil subestimar el poder de la adicción e incluso, a menudo se le niega. Superar la adicción puede compararse con el intento por escalar una muralla alta. A no ser que tengamos la escalera del tamaño adecuado y con sus peldaños en orden, se pueden frustrar nuestros mejores esfuerzos.

      En esta tradición se cree que la Realidad que nosotros buscamos también nos busca a nosotros, y que ha ofrecido dirección en forma de revelaciones y enseñanzas inspiradas. Se asume dentro de esta tradición, que el buscador sincero será guiado paso a paso por su Señor (Rabb, que en árabe también significa educador y Sustentador).

 

Así hacemos descender gradualmente por medio de este Qur’án todo aquello que da salud al espíritu y es una misericordia para quienes creen en Nosotros,…

(Qur’an, 17:83)

 

 

Parte 2

[1] Citado por el Dr. Javad Nurbaksh, Sufism I: Meaning, Knowledge, Unity. London: Khaniqa-Nimatullahi Publications, 1981.

[2]  Ibid

 

 

 

 

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