SOCIEDAD THRESHOLD MÉXICO
Orden Sufi Mevlevi

¿Una solución espiritual para la depresión?
Un punto de vista musulmán.

Sheij Kabir Helminski al-Mevlevi
Traducido al español por Patzia Gonzalez Baz

¿Puede la espiritualidad ser un remedio para la depresión? ¿La depresión nos hace estar más distantes de Dios? ¿Está relacionada con una falta de fe? ¿Estamos más cerca de Dios cuando estamos alegres que cuando estamos deprimidos? Me pregunto cuántos de nosotros hemos batallado con estas interrogantes.

La depresión es algo complejo y entran en juego muchos factores. Para poderla comprender ampliamente, necesitaríamos tomar en cuenta a la persona desde el punto de vista psicodinámico, bioquímico, su marco de referencia, sus circunstancias, su pensamiento habitual y su perspectiva ante la vida.

Si una persona tiene una predisposición bioquímica para la depresión, ha sufrido una pérdida recientemente y, además, tiene poca fe de que vivamos en un universo compasivo y lleno de significado, entonces se encuentran presentes los factores detonantes para una depresión. Sin embargo, si cambiamos uno de esos elementos, los demás pueden verse afectados.

Una persona deprimida pierde, temporalmente, el gusto por la vida; no tiene voluntad ni energía para comenzar el día. La nube oscura de la depresión puede ser mitigada –o de menos volverse tolerable—con el remedio de la conciencia espiritual y la fe. En lugar de tener una nube oscura que pesa sobre la vida de la persona, la depresión puede guiarnos por un proceso a través del cual sobrepasamos las nubes y llegamos al cielo abierto de la Presencia Divina.

Lograr un cambio espiritual es obtener una palanca de muy alto nivel. La salud espiritual puede cambiar el contexto global en el cual experimentamos la depresión y eso, por supuesto, modifica todo. La depresión puede ser un descenso en nuestro interior que nos conduzca a una fe más madura en la Misericordia Divina.

Algunos de los versos del Qur’an que hablan directamente al estado depresivo provienen de la Sura 94: AL-Inshira, la expansión. Aquí Dios habla con el pronombre real “Nosotros,” algunos místicos sugieren que el uso de este pronombre se refiere a la voz de la totalidad de los atributos Divinos.

En el nombre de Dios, el Infinitamente Compasivo
Y Más Misericordioso
¿No hemos expandido tu pecho
y te hemos librado de la carga
que pesaba sobre tu espalda
e incrementado tu remembranza de Dios?
Y ciertamente con cada dificultad viene la facilidad:
realmente, con cada dificultad viene la facilidad!

Toda nuestra experiencia humana involucra este juego de polaridades que sirve al propósito Divino. De acuerdo al el Profeta Muhammad, la paz sea con él, “Cuando Al-lah decretó la Creación, se hizo una promesa a Sí mismo que quedó plasmada en Su libro: Mi Misericordia es mayor que Mi ira.” Y así, cuando experimentamos una constricción, una pena, un dolor, esta es secundaria y está subordinada a la Misericordia que es la porción mayor en la vida.

Los Sufis dicen que tenemos una capacidad maravillosa dentro del corazón humano. Esta capacidad, que es mencionada a menudo en el Qur’an, se llama “remembranza.” Algunos Sufis dicen que esta capacidad especial se da al corazón que se expande y se contrae, y no al intelecto que funciona de manera más estable. Podemos describir a la remembranza (zikr) como atención plena a la Presencia Divina, en la alegría así como en la tristeza, en la expansión y en la contracción.

La espiritualidad, entonces, vendría a ser –no el logro de un estado de felicidad permanente—sino mantener una conexión continua con la Divinidad en todos los estados por los que pasamos.

Tenemos una  mayor salud cuando aceptamos y nos abrimos a los estados y las experiencias que nos son dadas, en lugar de resistirnos, reprimirlas o negarlas. Si nos enfocamos en la experiencia en sí con una atención sostenida y sin juicios, casi siempre vemos que esta se transforma: la emoción que sentíamos como increíblemente dolorosa, cuando la examinamos de cerca se ve transformada por la alquimia de la aceptación. Este es parte del significado de la palabra “Islam” que significa, literalmente, la paz engendrada por la sumisión /entrega a Dios.

La conclusión es que aquello que evitamos, resistimos, negamos o rechazamos nos persigue. Regresa de una u otra forma hasta que le damos el reconocimiento que nos pide.

En esto encontramos un punto de fe básico: nuestra experiencia nos es dada por algo, tiene un propósito. Rumi, el Shakespeare de los místicos dice:

Este ser humano es una casa de huéspedes,
cada mañana un nuevo visitante.
No digas: “¡otro peso sobre mis hombros!”
o tu huésped regresará a la nada.
Puesto que cada uno de estos huéspedes
ha sido enviado como una guía
desde el Más Allá.
agradece su presencia. …

Una alegría, una depresión, una maldad.
Un poco de conciencia momentánea aparece
como un huésped no esperado.
¡Dales a todos la bienvenida y déjalos pasar!
Aún cuando sólo sean una multitud de pesares
que, de manera violenta, barren tu casa
dejándola vacía, sin muebles.

De cualquier modo, trata con respeto
a cada uno de tus huéspedes,
puede que esté haciendo un espacio
para un placer desconocido.

Cuando reaparezca el sufrimiento,
dale la bienvenida con una sonrisa
y di: “Oh mi Creador, sálvame de su daño,
y no me prives de lo bueno que traiga;
¡Oh Sustentador mío!
¡Inspira en mí un agradecimiento continuo( )
y no me dejes sentir pesar si el beneficio desaparece.”
Masnavi, V 

El pesar puede incluso estar al servicio de la Misericordia porque nos orienta hacia la Divinidad.
Abu Bakú reportó que el Profeta dijo: una súplica para tiempos de pesar es: “Oh Al-lah, tengo la esperanza de recibir Tu Misericordia que me sustenta, así que no me dejes a merced de mí mismo ni por el espacio de un abrir y cerrar de ojos, y pon en orden mis asuntos. No hay más Dios que Tú.” (Abu Daud)
Una vez más Rumi, en su gran paciencia y esperanza nos dice:
Y si la perla no está en la mano del sufrimiento
déjala ir y mantén tu satisfacción,
incrementa tu práctica dulce
en algún otro momento, esta te beneficiará;
algún día, tu necesidad, de repente, será satisfecha.
Masnavi V
Sufrir en un universo sin sentido es una tragedia. Sufrir y esforzarse en un universo en el cual el propósito de la vida es el desarrollo y la maduración del alma, es una experiencia muy diferente. Podemos ver a la espiritualidad como el logro de una perspectiva más amplia, de manera que aún nuestra depresión pueda ser vislumbrada desde la perspectiva Divina, dándonos el valor de seguir adelante hasta el día en que encontremos que tenemos la perla en nuestra mano.
Kabir Helminski es un sheij de la Orden Mevlevi, que tuvo sus orígenes con Mevlana Rumi. Kabir ha traducido varias antologías de escritos y poemas Sufis y es el autor de dos libros sobre Safismo: “Presencia viva” y “Un corazón sabio.”

Este artículo apareció originalmente en  www.beliefnet.com   Septiembre del 2000.

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