Un desenvolvimiento gradual
Kabir Helminski, Sheij al-Mevlevi
Traducido al español por Patzia González Baz
Llamo como testigo al arrebol del crepúsculo,
la noche, y lo que va desplegando paso a paso,
y la luna, cuando va creciendo hasta estar llena:
seguramente ustedes avanzarán de estadio en estadio.
¿Qué les pasa, pues, que no tienen fe?
–y ¿que cuando oyen recitar el Qur’án, no caen postrados?
DE ESTA MANERA, Dios llama como testigo al hecho de que nada en Su creación permanece estable, ya que todo se mueve incesantemente de un estadio del ser hacia otro; a cada momento cambia su aspecto y su condición. Esto es un fenómeno bien descrito por Heráclito, filósofo griego, con la frase panta rhei (“todo está en flujo”). Seguramente ustedes avanzarán de estadio en estadio (Zamakhshari): por ejemplo en una progresión sin fin –la concepción, nacimiento, madurez, vejez, muerte y, por último, la resurrección. ¿Qué les pasa, pues, que tienen fe? Ya que el flujo inexorable de todo lo que existe de estadio en estadio, o de una condición a otra corresponde a una ley fundamental evidente en toda la creación, no es razonable suponer que el ser humano sea la única excepción, y que su movimiento hacia delante deba cesar en el momento de su muerte, sin que le siga un cambio hacia otro estadio de ser. La frase Llamo como testigo se usa también en la sura 81: 15-21: En verdad, llamo como testigo a los astros en sus órbitas, a los planetas que completan su curso y se ponen, a la noche cuando se disipa, y a la mañana cuando respira tenuemente: ¡ciertamente, esta escritura divina es en verdad la palabra inspirada de un noble Enviado, dotado de fuerza, de alto rango ante Aquel entronizado en omnipotencia [la palabra] de alguien que debe ser obedecido y es digno de confianza! Al “Llamar como testigo” ciertos fenómenos naturales que son conocidos para los seres humanos debido a su continua recurrencia, nos llama la atención al hecho de que lo que llamamos las “leyes de la naturaleza” son tan sólo los elementos observables del Plan que Dios tiene para la creación –un plan en el que Sus revelaciones juegan un rol decisivo: y, por implicación, la escritura sagrada dada a Mujammad es tan intrínsecamente “natural” como cualquier otro fenómeno, concreto o abstracto, en el reino de la creación de Dios. (Asad, pp. 941, 934) Llamo como testigo es la misma invocación usada en la sura 69: 38- 39 (¡Llamo como testigo todo lo que pueden ver, y todo lo que no pueden ver!). La frase sustancial está en la aleya 19: seguramente ustedes avanzarán de estadio en estadio. En esta vida nada está fijo y nada durará. La sura menciona tres cosas que, por una parte, se han mantenido estables de era en era a lo largo de la memoria colectiva de la humanidad; sin embargo, por otra parte, cada una de ellas tiene una fase de duración corta, y se van en un abrir y cerrar de ojos. De manera que nuestra vida aquí es un suspiro, necesitamos dirigir nuestra mirada hacia otro lado para su consumación. Seguramente ustedes avanzarán de estadio en estadio: el ser humano viaja y asciende estadio por estadio. En la sura 67: 3 se usa la misma palabra en su acepción tibáqan para los cielos, como si fueran niveles uno encima del otro (Él /Ella ha creado siete cielos uno sobre otro en perfecta armonía entre sí). De la misma manera, podemos comparar la vida espiritual del Ser Humano como un ascenso de un cielo al otro. ¿Qué les pasa, pues, que no tienen fe? Tomando en cuenta el destino elevado del ser humano, y el hecho de que esta vida sólo es un estadio para él o ella, podríamos esperar que aprovechara cada oportunidad de asirse a la revelación de Dios y de ascender por medio de la fe a las cumbres de la sabiduría espiritual. Su voluntad necesita ser revisada si no es así. Dense cuenta de la transición de la segunda persona singular en la aleya 19, seguramente ustedes avanzarán de estadio en estadio en la que hay un llamado específico al cumplimiento de un voto consagrado por Dios; a la tercera persona del singular en los versos 20- 21: ¿Qué les pasa, pues, que no tienen fe? –y ¿que cuando oyen recitar el Qur’án, no caen postrados? Aquí se habla de las personas que se rebelan contra el Reino de Dios como si fueran como si no fueran humanos. El motivo para caer postrados es por un profundo respeto y gratitud hacia Dios. (A. Yusuf Alí, pp. 1711 -1712). Este artículo fue tomado del libro: The Vision of the Qur’an. A Source Book of Selections from the Qur’an with Interpretations by Muhammad Asad, Yusuf Alí and Others. Selected and edited by Kabir Helminski, Sheikh Al-Mevlevi.