El discernimiento espiritual
en el Sagrado Qur'an
Aisha Rafea
Traducido por Patzia González Baz
Presentado en la reunión de la Sociedad Threshold
en Garrison Institute, Nueva York
del 9-15 de agosto del 2004
Parte uno
Introducción
En sí, contemplar los versos del sagrado Qur’an (o de cualquier fuente divina) es –en esencia—un entrenamiento espiritual: un alma que anhela estar en presencia de la Divinidad, escuchando Sus palabras y absorbiendo los significados y la energía que le son inherentes.
Para que ese contacto se de, se requiere de un lenguaje común; un lenguaje que esté a un nivel más profundo que cualquier tipo de comunicación humana. Es el lenguaje de la Vida más intrínseco en el ser humano el que es capaz de decodificar el lenguaje de La Fuente de Toda Vida. Mientras más se desenvuelva la vida intrínseca en nuestro interior, nos volvemos más calificados espiritualmente para escuchar a la Divinidad y para tener un maravilloso diálogo con el Qur’an vivo; el Libro que está impreso en las partes más minúsculas de la creación y en la textura de nuestra naturaleza más íntima y pura.
Así como el lenguaje del Qur’an está más allá de todo lenguaje humano, el mensaje que se encuentra al interior del Qur’an está dirigido a toda la humanidad y no a una tribu o nacionalidad específica; ni siquiera está dirigido a una religión determinada. Lo “humano” es una cualidad del “Ser,” que está más allá de las etiquetas que las personas crean en un mundo de separación y de diferenciación.
El “recipiente” a través del cual fue revelado el Qur’an al Profeta Muhammad (la paz sea con él) –que es árabe como idioma humano—nos da “pistas” para discernir los significados divinos. No obstante, un experto en el idioma árabe podría no ser capaz de penetrar más profundo que la primera capa que contiene las letras y la sintaxis, si no ha pulido sus herramientas espirituales. Así que, aunque los que leen el Qur’an traducido a otro idioma humano pueden perder algo de la belleza y riqueza de las connotaciones en árabe, nunca ESTARÁN PRIVADOS de comunicarse con el idioma original, que no es árabe ni español ni ninguno otro idioma: es el lenguaje del Espíritu que se abre a los corazones purificados, a las almas verdaderas y las mentes iluminadas.
Cuando está escrito en el mismo Qur’an que nadie sino los puros [de corazón] puede tocar [lo] (56: 79), la primera capa de significado señala el respeto o adab de leer las palabras de Al-lah estando en un estado de ablución. Pero esto no es todo lo que implica. Un alcance más profundo es el siguiente: no podemos tocar los significados sagrados mientras que todas las capas y más capas de manchas creadas por la naturaleza de la materia tanto internas como externas se encuentran como barreras entre nuestra Vida más profunda y la Fuente Divina.
Continuamente necesitamos estar en un proceso de purificación; necesitamos purificarnos a nivel espiritual para poder accesar las capas más profundas. Al ir alcanzando una mayor purificación espiritual, vamos accesando niveles más profundos, ad infinitud. Esto se debe a que en el verso anterior (56: 78) dice del Qur’an que es una escritura divina protegida, y es por ello que necesitamos buscarla en toda la creación y en nuestros propios corazones: nadie sino los puros [de corazón] puede tocar [la]. En presencia de La Divinidad, uno debe estar libre del ser inferior para que lo divino en nuestro interior pueda realmente estar en presencia de la Divinidad para ver y escuchar.
Al abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la Fuente del Sagrado Qur’an, encontramos que Él /Ella nos habla desde el interior de nuestro propio ser y no sólo por medio de letras. Descubrimos, de vez en cuando, que “nosotros” todavía tenemos los rasgos de aquél “humano” que los ángeles describen como una criatura que hace maldad y vierte sangre. A veces nos identificamos con los y las puros de corazón, los y las que tienen conocimiento y con los buscadores y las buscadoras de la verdad en su viaje de lograr una vida que tenga propósito y sentido. Y en el comportamiento de aquellos que hacen caso omiso de la vida espiritual, “nosotros” también leemos una parte nuestra que es injusta y muy tonta, y llegamos a darnos cuenta que aún no hemos recibido la Primera Alianza de Al-lah. Nos volvemos conscientes de que ser un “ ser humano” Insan, es en realidad una “cualidad” de la creación que se adquiere por dos vías simultáneas: el esfuerzo personal, y la gracia divina.
¿Quién es Al Insan (el ser humano) para que el Qur’an mencione tantos de sus estados y atributos? Es cada uno de nosotros, tanto hombres como mujeres. Leemos lo siguiente acerca de nosotros mismos:
El ser humano ha sido creado débil. (4: 28)
[Y, no obstante,] ¡ciertamente, el ser humano es en verdad persistente en la maldad, obstinadamente ingrato! (14: 34)
El ser humano es dado a precipitarse (17: 11)
…y cuando le toca la mala fortuna, se desespera. (17: 83)
Pero también somos Al Insan que ha sido honrado sobre todas las criaturas y que llevamos la Alianza de Al-lah. Al obtener discernimiento, él o ella ya no son necios.
El Sagrado Qur’an habla del “discernimiento espiritual” como la esencia del viaje en el que se embarcan que aquellos entre los humanos que están en busca de una vida llena de sentido. Desde el fondo de sus corazones, cada uno y cada una –de una manera u otra—siente la necesidad de saber:
¿Quién soy?
(Ya que no les satisface identificarse solamente con el cuerpo físico.)
¿A quién pertenezco?
(Sienten una conexión que es más profunda que los lazos familiares, la nacionalidad, la raza, el color e incluso más que la misma religión).
¿Cuál es el propósito de mi vida?
(Alcanzar una meta que es más profunda que las metas temporales.)
¿Cómo puedo realizar este propósito?
(Estar consciente de que cada meta tiene su propio camino).
¿Cuáles son los obstáculos que me impiden vivir desde mí Ser Real? ¿Qué me impiden alcanzar mi Verdadera afiliación, Meta y Camino en la vida?
(Tomar consciencia de lo ilusorio del materialismo, de la sociedad y de la cultura.)
Cuando somos de los que encuentran un sentido en este viaje de búsqueda, encontramos un apoyo espiritual en el Qur’an, así como respuestas a las preguntas que nos hacemos en el Sendero. Cuando el Qur’an describe los atributos de los que están satisfechos sólo con la vida material, descubrimos la parte interna que no está en armonía con la voz interior que nos invita a una vida de mayor profundidad. Podemos discernir las trampas que el ego nos pone continuamente, y en las cuales caemos a ratos. Cuando vemos las trampas con claridad, adquirimos la experiencia necesaria para evitarlas, y nos abrimos a recibir el remedio para nuestros males. Por ello, el Qur’an se describe como una cura para todo [mal] que pueda haber en los corazones de los seres humanos, una Guía y una Misericordia para todos los que creen [en Él]. (10: 57). Cada que menciona a los que no creen, hay una lección para los que creen en Al-lah puesto que los que no tiene fe no les interesa aprender del Qur’an ni de ninguna otra enseñanza.
El Sagrado Qur’an nos cuenta “nuestra” historia de manera muy amplia y completa. Y a cada etapa del Sendero “nos” encontramos en esto o aquello. Escuchemos a la Divinidad mientras Nos habla AHORA, y mientras estamos todavía en esta tierra donde Él /Ella habita en nuestros corazones. ¿Qué Nos está diciendo?
1.- Toda la Creación está sujeta a un orden divino amplio y perfecto:
- CIERTAMENTE, lo hemos creado todo en su justa medida y proporción; (Al Qamar, la luna 54: 49)
- con Él todo es [creado] de acuerdo a su ámbito y a su propósito. (Sura Al Raa'd, el trueno 13: 8)
- aunque no hay animal que camine sobre la tierra ni ave que vuele con sus dos alas, que no forme comunidades como ustedes: ningún detalle hemos descuidado en Nuestro decreto. (Sura Al An'am, el ganado, 6: 38)
- ¡PROCLAMA la infinita gloria del nombre de tú Sustentador: [la gloria de] el Altísimo, que crea [cada cosa], y luego la forma con arreglo a su función, y determina la naturaleza [de todo cuanto existe], y luego lo guía [hacia su plenitud], y que hace brotar el pasto, y después lo convierte en un rastrojo parduzco!
(Sura Al-Aála, el Altísimo, 87: 1- 5)
- 2.- Todos los aspectos de la Creación manifiestan la perfección del Orden Divino:
- [y] ni el sol puede alcanzar a la luna, ni la noche usurpar el tiempo del día, pues cada uno navega en su órbita [conforme a Nuestras leyes]. (Sura Ya Sin, Oh tú, ser humano, 36: 40)
Las Leyes funcionan por medio de causa y efecto:
- Y la tierra –la Hemos extendido, y colocamos en ella montañas firmes, y hemos hecho crecer en ella de todo en forma equilibrada. (Sura al-Hichr 15: 19)
- - Y DIOS hace caer agua del cielo, dando vida con ella a la tierra, antes muerta: ciertamente, en esto hay en verdad una Señal para gente que [está dispuesta a] escuchar. (Sura Al-Nahl, la abeja, 16: 65)
3.- De acuerdo con el Orden Divino, la humanidad es una creación especial:
El Sagrado Qur’an nos dice que las Señales del Orden Divino están alrededor de nosotros y también en nuestro interior. Si volteamos nuestra mirada hacia nuestro interior, podemos discernir que nosotros, los humanos, tenemos algunos atributos que nos distinguen entre las criaturas. Estos son:
a) Divinidad: Al-lah es el perfecto en cuanto a escuchar, ver y saber, y una vez que Él /Ella nos insufló algo de SU Espíritu, nosotros, los seres humanos, tenemos el regalo de esas capacidades. Los seres humanos se han convertido en parte del poder de la creación:
- y luego lo forma con arreglo a su función, e insufla en él algo de Su espíritu: y les dota [así, Oh gentes,] de oído, de vista, y de sentimientos además de mentes. (Sura al-Sachda, la postración, 32: 9).
- ¡y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caigan postrados ante él! (Sura Sad 38; 72)
b) Responsabilidad; ahora que tenemos en nuestro interior al Espíritu de Al-lah, tenemos la responsabilidad de expresar nuestra divinidad inherente; es la Alianza que llevamos y que debemos regresar:
- Y HE AHÍ que tu Sustentador dijo a los ángeles: “Voy a poner en la tierra a un representante.” (Sura al-Báqara, la vaca, 2: 30)
- En verdad, ofrecimos el compromiso {la Alianza} [de la razón y la volición] a los cielos, a la tierra y a las montañas: pero rehusaron cargar con él por temor. No obstante, el ser humano lo aceptó –pues, en verdad, ha sido siempre propenso a ser injusto, sumamente necio. (Sura al-Ahsab, la coalición 33: 72)
- PUES, EN VERDAD, hemos honrado a los hijos de Adán, y los hemos llevado por tierra y por mar, y les hemos dado sustento de las cosas buenas de la vida, y les hemos favorecido por encima de gran parte de Nuestra creación. (Sura Al-Isra’, el viaje nocturno, 17:70)
c) Libre albedrío:
- Ciertamente, hemos creado al ser humano de una gota de esperma entremezclado, para ponerle [luego] a prueba: y por ello le hemos dotado de oído y de vista. Ciertamente, le hemos mostrado el camino: [y de él depende mostrarse] agradecido o ingrato. (Sura Al-Insan, el ser humano, 76; 2- 3)
- Esto es, realmente, una amonestación: quien quiera, pues, ¡que emprenda un camino (recto) hacia su Sustentador! (Sura Al-Mussammil, el arropado, 73: 19)
- NO CABE imposición en asuntos de fe. Ahora la Verdad se distingue claramente del extravío. (Sura Al-Báqara, la vaca, 2: 256)
- Y di: “La verdad [ha venido ahora] de su Sustentador: así pues, quien quiera, que crea, y quien quiera, que la rechace.” (Sura Al-Kahf, la cueva, 18: 29)
- ¡…que quien quiera encuentre un camino (recto) a su Sustentador! (Sura Al-Furqán, el criterio de la Verdad 25: 57)
Aunque a menudo nos parezca que nuestro libre albedrío es limitado, es una parte intrínseca de la voluntad amplia de la Divinidad. En el Sagrado Qur’an, llegamos a comprender que aún cuando la Voluntad de Dios todo lo abarca, la voluntad parcial del ser humano tiene un papel que desempeñar dentro de la Voluntad Operante mayor; así es como funcionan las cosas de acuerdo al orden divino. Sin embargo, este proceso interactivo no se manifiesta ante nosotros cuando estamos dentro del velo de lo material, y por eso a menudo estamos confundidos entre los dos niveles de la totalidad y de lo parcial. Cuando las cosas van en contra de nuestra voluntad limitada y lo que esperamos de acuerdo a nuestro criterio y juicio relativos, pensamos que no tenemos ningún espacio de libre albedrío, o que este no surte efecto, cuando las cosas nos salen como las hemos planeado y calculado, pensamos que nuestra voluntad es absoluta. El Sagrado Qur’an nos enseña que ambos niveles existen; el uno no niega al otro. En el nivel “absoluto” la voluntad de Al-lah está detrás de todo –bueno o malo—puesto que Su voluntad todo lo abarca:
- A quien Dios quiere, le deja en el extravío; y pone a quien Él quiere en un camino recto. (Sura Al Annam, el Ganado, 6: 39)
- ¡No!, sino que sólo Dios tiene el poder de decidir lo que ha de ser. ¿No saben aún aquellos que han llegado a creer que, si Dios hubiera querido, ciertamente habría guiado (rectamente) a toda la humanidad? (Al-Raad, el trueno, 13: 31)
- Pero si tu Sustentador hubiera querido, no lo habrían hecho: (Sura Al Anaam, el ganado 6: 112)
Esto es así porque nada sucede fuera de la Voluntad Amplia de nuestro Sustentador. No obstante, la Voluntad de AL-lah no trabaja de manera caprichosa, es parte de Su Voluntad que funcione de acuerdo con las leyes de la creación, hay causa y efecto de diferentes grados, algunos los conocemos y de muchos otros no sabemos nada.
Un ejemplo:
Dios no otorga Su guía a la gente corrupta. (Al Ma'idah, el ágape, 5: 108)
En el nivel trascendental, es Al-lah quien es plenamente responsable de guiar a las personas en cualquier dirección. Sin embargo, hay diferentes causas para cada uno. En un nivel “limitado” podemos discernir lo que es la corrupción y elegir participar o abstenernos de ella. La Voluntad infinita interactúa con lo que hemos elegido. Si optamos por la corrupción, como consecuencia de ello no estaremos en armonía con estar guiados por el camino recto.
Hay una multiplicidad de versículos que nos dicen que Al-lah no guía a los que son trasgresores, los ingratos, los arrogantes, etc. ahí encontramos una clarificación al hecho de que cada uno de nosotros tiene que desempeñar un rol: podemos –a partir de nuestra voluntad—decidir ser justos, modestos, agradecidos, o de menos intentarlo ser con honestidad. Podemos fortalecer nuestra voluntad y perseverar voluntariamente en lo que discernimos; entonces entra el papel de la Divinidad para apoyarnos, guiarnos, y hacer fructificar nuestros esfuerzos. Viéndolo desde un punto de vista práctico, cuando intentamos incrementar nuestras capacidades para vivir de acuerdo a los que vemos bueno en esta vida, podemos incrementar nuestra armonía, nuestro conocimiento en ambos niveles. Paralelamente, fortalecemos nuestra fe acerca de que no todo lo que sucede a nuestro alrededor depende sólo de nuestra voluntad. Siempre hay aquello que no sabemos. No es un requisito que trabajemos de acuerdo con lo que no conocemos, pero no es lógico decir que no existe porque no lo conocemos. Además, sí se nos pide trabajar de acuerdo con lo que sabemos y conocemos, pero no es lógico pensar que nuestro conocimiento es absoluto.