Destar; 2K  La puerta de los secretos
por Kabir Helminski
Shams-i Tabriz acerca del Sema
Sema, ayer y hoy

Shams-i Tabriz acerca del Sema

PUEDE QUE LA PRÁCTICA DEL GIRO tenga sus orígenes en las sombras atemporales de la espiritualidad de Asia central, en donde los chamanes la usaban para inducir estados de conciencia alterados. Sabemos que durante los años en que vivía Mevlana, el giro era ya una práctica antigua utilizada entre los sufis.  Shams de Tabriz, amigo bienamado y el iniciador de Mevlana, nos dice lo siguiente:

 estas manifestaciones (espirituales) y visiones son más comunes en la gente de Dios durante el Sema, cuando han pasado más allá de su universo de existencia usual. El Sema los transporta de otros mundos hacia la Verdad. es cierto que hay un tipo de Sema que está prohibido; pero decir que el Sema que realizan las personas de Dios es pecado es una blasfemia. La mano que se mueve sin la exhuberancia Divina arderá en el infierno de seguro, y las manos que se alzan para el Sema alcanzarán --seguramente-- el paraíso  y hay un Sema  que está permitido, pero no es obligatorio. Este es Sema de aquellos sufis y ascetas que viven en un estado de ayuno. Les trae lágrimas y suaviza su corazón. Sin duda, ellos también entrarán en el Paraíso. Y hay otro Sema que es una obligación religiosa. Este es el Sema de los que han alcanzado un estado mental sagrado. Y hay otro que es un deber aplicable a todos, como lo son los rezos cotidianos y el ayuno del Ramadán.  Así como en momentos de hambre y de sed son necesarios el agua y el alimento, este Sema es necesario para los que están maduros a nivel espiritual puesto que incrementa su felicidad por la vida. Si uno de los maduros comienza a girar en Oriente, otro inicia su giro en Occidente. Tienen conciencia del estado del otro.

del Maqalat de Shams-i-Tabriz

Shams también relata la siguiente historia:

Un cierto sheij dijo: "El califa ha prohibido el Sema" esta prohibición se convirtió en un nudo dentro de un derviche específico, y se enfermó. Lo llevaron con un especialista que examinó su pulso y buscó el motivo de la enfermedad. El médico no le encontraba parecido con nada de lo que hubiera estudiado. No encontró nada que estuviera mal, pero el derviche murió. El doctor llevó a cabo una autopsia y encontró el nudo --que se había transformado en una cornalina-- dentro de su corazón. El doctor guardó la joya hasta que tuvo necesidad de dinero extra. La joya pasó de mano en mano, hasta que llegó al califa que la hizo montar en un anillo. Un día, este mismo califa atendió una sema, cuando descubrió que su ropa estaba cubierta de sangre. Buscó la herida, pero no pudo encontrar ninguna, y se dio cuenta de que había desaparecido la joya de su anillo. Buscó el origen de la cornalina y dio con el doctor que le contó la historia del derviche.

Sema, ayer y hoy

LA PALABRA SEMA proviene, etimológicamente, de una raíz que significa escuchar. Nos recuerda las veces en que se usa la música para levantar el alma. La forma que tomaron el sema y el giro durante la época de Rumi era probablemente informal y extático, durante noches largas de zikr, música y poesía. Después de la muerte de Mevlana, y bajo la guía de su hijo Sultán Veled, el sema adquirió una forma más ceremonial, una especie de cosmología encarnada.

 El sema que presenciamos actualmente ha existido sin cambios durante varios siglos, remontándose a la época de Sultán Veled. Es una ceremonia de adoración, una meditación en movimiento en la que el ser humano se convierte en un eje puro, integrando en su interior todos los niveles del ser, incluyendo los niveles físico, emocional, mental y espiritual. Al girar durante el sema, se está centrado en la ausencia de tiempo y espacio, y se experimentan las siguientes palabras del Qur'an: "Adondequiera que gires está el rostro de Dios." Significa estar unificado con otros que participan del mismo anhelo espiritual, vaciarse de todo pensamiento distractor y llenarse de la presencia de Dios. En sí, es un viaje que nos lleva en sentido opuesto al tiempo ordinario, un viaje de retorno al Origen, a través de nuestro centro más interno, en dónde estamos más cerca de la Divinidad.

 Valdría la pena intentar describir lo que sucede en el interior de las personas cuando participan de esta ceremonia año tras año como parte de su entrenamiento espiritual, ya que la ceremonia --en si misma-- enseña sus secretos a lo largo de los años, y nunca se experimentan dos ceremonias de la misma manera. El derviche o semazen debe poder expandir su conciencia para incluir varias dimensiones al mismo tiempo: debe poder enfocarse en su eje físico, que en este caso son su pierna y su pie izquierdos, girar trescientos sesenta grados con cada paso pronunciando internamente el nombre de Dios, y dándose cuenta de dónde se encuentra en el espacio para no toparse con los otros integrantes de esta coreografía. También, durante la ceremonia, siente una conexión con el sheij, con todo el linaje y con Mevlana, el fundador de la Orden. Sobre todo, gira con un profundo amor por Dios. Hacer todo esto sólo mediante la voluntad es casi imposible, así que nos lleva a otra posibilidad: la de permitir que algo más profundo se haga cargo. De esta manera, el sema se convierte en un aprendizaje sobre la entrega.

La tradición Mevlevi siempre ha incluido tanto el refinamiento estético como el desarrollo interno. Incluye, no sólo los escritos de Mevlana Yalal al-din Rumi que son maravillosos, sino también siete siglos de poesía y ensayos Mevlevi. Además está la amplia tradición de la música clásica turca, con sus melodías sutiles legada por compositores Mevlevis. Y, por último, está todo el modo de vida Mevlevi: espiritual hasta la médula y progresivo en su espíritu. Damos gracias al Creador, al Uno, y al Dador de la Forma por esta herencia.

Traducido por Patzia González-Baz